Salarios, empleo, demanda y producción: enfoques antagónicos en la teoría económica - HTML
Artículo de Revisión
SALARIOS, EMPLEO, DEMANDA Y PRODUCCIÓN: ENFOQUES ANTAGÓNICOS EN LA TEORÍA ECONÓMICA
WAGES, EMPLOYMENT, DEMAND AND PRODUCTION: ANTAGONISTIC APPROACHES IN ECONOMIC THEORY
Resumen
La economía es una ciencia social que tiene como propósito estudiar la forma de administrar los recursos a fin de satisfacer las necesidades humanas en un entorno social cada día más complejo. Este artículo, de enfoque cualitativo, busca analizar la correlación del salario mínimo real y el consumo de los hogares en Colombia desde el ámbito económico, realizando un análisis de los argumentos expuestos por las corrientes de pensamiento económico neoclásico y poskeynesiano que permite proponer un esquema lógico basado en el modelo kaleckiano ajustado al contexto especifico colombiano.
Palabras clave: Salarios, Empleo, Demanda, Producción, Economía
Abstract
Economics is a social science with the purpose of studying the way to manage the resources that allow satisfying human needs in an increasingly complex social environment. This article, from an economic perspective, intends to analyze the correlation of real wage and the consumption of households in Colombia, performing an analysis of the arguments presented by the current post-Keynesian neo-classical economic thought it possible to propose a logical framework based on the model that fits Kaleckian the Colombian context specific.
Keywords:
Introducción
El estudio del consumo de los hogares resulta relevante dentro del análisis económico al constituir un importante componente de la demanda interna; y aunque no es el indicador más idóneo, su utilidad resulta practica al permitir apreciar el nivel de bienestar de los hogares al brindar información sobre la capacidad que tienen las familias de satisfacer sus necesidades por medio de su poder de compra.
Teniendo en cuenta que la evolución de los ingresos laborales afecta de manera directa la capacidad adquisitiva de los hogares y sabiendo que el salario mínimo real es un importante componente de los ingresos laborales, resulta imperativo identificar si el salario mínimo real afecta positiva o negativamente la evolución del consumo de los hogares y los niveles de producción, lo cual permitiría poner a disposición conjeturas o estimativos acerca de las implicaciones que tienen las distintas políticas del salario mínimo en la economía.
Dentro de la teoría económica, la incidencia del salario mínimo real en el consumo de los hogares se encuentra abarcada principalmente por el análisis de dos importantes corrientes de pensamiento económico que exponen argumentos contradictorios alrededor del tema y han cimentado diversas investigaciones desarrolladas alrededor de las implicaciones del salario mínimo real en el comportamiento económico: las teorías neoclásica y poskeynesiana. De esta forma, los resultados expuestos por los trabajos investigativos y la literatura económica exhiben la falta de consenso en la identificación de los determinantes del consumo de los hogares y los posibles efectos del salario mínimo real en el empleo, consumo privado, distribución de la renta, nivel de producción y crecimiento económico.
Este artículo busca dar una visión general desde el punto de vista teórico considerando la incidencia de variaciones en el salario mínimo real sobre el consumo de los hogares y la producción, analizando los principales planteamientos teóricos expuestos por las corrientes de pensamiento económico neoclásica y postkeynesiana.
Salario, empleo y demanda
La relación entre los salarios, el empleo, la demanda y el producto ha sido un tema que ha ocupado un lugar central en el desarrollo de la teoría económica, no obstante este tema expone posiciones contrarias entre distintas corrientes de pensamiento económico acerca del tipo de interacción entre las mencionadas variables económicas, poniendo de manifiesto la falta de consenso en la literatura económica y los vacíos existentes en la misma.
A lo largo de la evolución del estudio de la economía, a partir de los aportes realizados por distintos autores y escuelas de pensamiento económico, se ha evidenciado la falta de acuerdo en lo que concierne a la interpretación de los determinantes del consumo como componente de la demanda efectiva y los posibles efectos del salario mínimo en el consumo privado, como lo dice (LOAIZA, 2008): el tema no se encuentra resuelto; a pesar de que su importancia no es escasa dentro del análisis económico de cualquier nación.
Salario mínimo y economía del trabajo
Los economistas neoclásicos suponen la existencia de un mercado de trabajo perfectamente competitivo con plena flexibilidad de los precios y neutralidad del dinero, por lo que la conducta de los agentes maximizadores resultara sistemáticamente en un equilibrio walsariano considerado un Óptimo de Pareto (Mochon Morcillo & Beker, 2008). Lo cual implica que el trabajo es considerado como cualquier otra mercancía que se rige por las leyes de la oferta y la demanda, por lo que en su mercado, la interacción de las curvas de demanda y de oferta de trabajo determinan las cantidades y precios de equilibrio.
Dicha teoría del empleo parte de un punto de equilibrio, que se define como el punto donde coinciden los criterios de utilidad de los empresarios correspondientes a la función de demanda de trabajo con la función de oferta de trabajo que muestra la perdida de utilidad de los individuos por el sacrificio de trabajar; en este punto, la economía se encuentra en su nivel de pleno empleo y cualquier diferencia que se presente entre la cantidad de trabajo ofrecida por los individuos y la cantidad demandada de trabajo por las empresas será temporal, debido a que desde la perspectiva neoclásica la economía funciona en el nivel de pleno empleo, el cual es considerado perpetuo y solo es perturbado en lapsos cortos de tiempo por efectos sorpresas exógenos (Samuelson & Nordhaus, 2001).
De esta forma para los neoclásicos, el salario real como el precio de la fuerza de trabajo y el nivel de empleo dentro de una economía se encuentran relacionados inversamente, lo que quiere decir que a medida que aumente el salario real, menor será el nivel de ocupación y viceversa. Por lo tanto, la existencia de un mayor salario real tiene un efecto inflacionario, que implica un menor nivel de empleo que se expresa en una disminución de la masa salarial y un incremento en los costos de producción para las empresas lo cual afecta negativamente el producto y se traduce en una menor demanda, permitiendo argumentar que existe una relación negativa entre los salarios reales y la demanda de bienes y servicios; afirmando de manera implícita, que un incremento de los salarios reales debería estar relacionado con un menor consumo de los hogares. Basado en los resultados expuestos anteriormente, los autores neoclásicos
defienden las políticas económicas que permitan flexibilizar el mercado de trabajo, argumentando que es su inflexibilidad a la baja (por la imposición de un salario mínimo, los sindicatos y la legislación laboral) lo que explica el desempleo y por lo tanto un comportamiento económico negativo (Samuelson & Nordhaus, 2001).
De la misma forma como lo expone (Lavoie, 2005), el discurso neoclásico expresa que para poder gozar de mayores nivel de bienestar en el largo plazo es necesario sufrir y acomodarse a la abstinencia, por lo que una reducción de la tasa de ahorro total como consecuencia de la obtención de menores beneficios por parte de las empresas, desde la posición neoclásica, afectaría el mercado de dinero reduciendo el acceso al crédito por parte de los inversionistas, que generaría un impacto negativo en el crecimiento futuro de la economía. Esto permite fundamentar otro argumento en contra del incremento de los salarios por medio de un aumento del salario mínimo real, debido a que desde el análisis neoclásico dicho incremento tendrá una incidencia negativa en los beneficios de las empresas por los mayores costos de producción y específicamente el mayor costo de la fuerza de trabajo, reduciendo el ahorro de las empresas lo cual se constituiría en un tropiezo para el crecimiento de la economía nacional. (Samuelson & Nordhaus, 2001).
Según Larrain y Sachs (Larrain B. & Sanchs, 1994), en contra vía a lo expuesto por la corriente de pensamiento neoclásica, el enfoque de pensamiento poskeynesiano argumenta que en los mercados del mundo real el ajuste de precios es lento, el dinero no es neutral, y en general, reconocen que los mercados presentan imperfecciones. Planteando que la producción se ajusta a la demanda, y por lo tanto, la economía se encuentra dirigida por la demanda y no por las restricciones en la oferta; situando como eje central de su análisis la escasez de demanda efectiva en el corto plazo más que la escasez de oferta, ya que se supone que dentro este periodo temporal las condiciones estructurales de oferta como la tecnología, capacidad de producción y maquinaria, están dadas y son relativamente estables. Cuando la producción planeada por los empresarios no coincide con la demanda efectivamente realizada, en la economía se producirá un incremento de los stocks o quedará sin satisfacer una parte de la demanda.
Michal Kalecki (Kalecki, 1976) plantea que es el conjunto de mercancías y servicios que los agentes, en este caso los hogares, realmente adquieren en el mercado en un tiempo determinado y a un precio dado, es decir, el deseo de adquirir un bien o servicio más la capacidad que se tiene para hacerlo lo que determinara la producción efectiva de un país, y por lo tanto, el nivel de renta.
De igual manera para Keynes, “es la demanda efectiva la que determinará la producción efectivamente realizada, y por lo tanto la cantidad de ocupados oscilará con esta producción efectiva y podrá existir desocupación involuntaria” (Keynes, 1956) ; por lo tanto, desde el enfoque keynesiano para que haya empleo tiene que existir inversión y esta solo se realiza si existen ingresos.
Entonces como lo menciona Serrano (Serrano, 2006), de acuerdo con lo anterior, el origen de los problemas económicos en el corto plazo se encuentra en la insuficiencia de la demanda inducida por unas expectativas de los agentes que no generan la demanda suficiente para garantizar el pleno empleo, aun suponiendo perfecta flexibilidad de precios y salarios; y mediante el incentivo del consumo y de la inversión, que aumentaría la demanda efectiva, se eliminaría la brecha entre la curva de oferta y la curva de demanda que genera el desempleo.
De esta forma, como lo extractan Larrain y Sachs (Larrain B. & Sanchs, 1994), según el esquema lógico del modelo poskeynesiano los ingresos solo se pueden consumir o invertir, sabiendo que el consumo está dado por la propensión marginal a consumir ya sea de bienes o servicios, y que la inversión está dada por el incentivo a invertir de los empresarios que se encuentra determinado por las expectativas futuras.
Desde esta postura, los aportes de autores como Keynes y Kalecki permiten sustentar que una reducción del salario real implicaría una reducción del poder adquisitivo, y por lo tanto, una reducción en la demanda efectiva, lo cual generaría una sobreproducción en la economía que reducirá los niveles de empleo y por lo tanto el consumo de los hogares disminuiría. De forma contraria, un incremento del salario real llevaría a un incremento de la demanda efectiva por parte de los trabajadores, en consecuencia, se generaría un estímulo de la producción, y por lo tanto del empleo; y en general un comportamiento económico positivo. Se puede afirmar entonces que los autores poskeynesianos aseguran que existe una relación positiva entre los salarios reales y la demanda, y un incremento en los salarios reales debería estar relacionado con un mayor gasto de los hogares en la adquisición de bienes y servicios con los cuales buscan satisfacer sus necesidades y deseos.
Producción
Al considerar que la producción responde a los factores que operan desde la demanda, que en el largo plazo todos estaremos muertos y que las decisiones de inversión dependen de las expectativas que tienen los empresarios con respecto a los rendimientos o beneficios esperados; en este sentido la inversión
se financia así misma y determina la evolución del ahorro. Como lo plantea Kalecki24, la inversión alimenta el ahorro requerido para financiarla, y es la inversión y no el ahorro el factor que pone límites al volumen de acumulación de capital, esto en contravía de lo que defienden los autores neoclásicos. De acuerdo con Lavoie (Lavoie, 2005), desde el anterior análisis la corriente de pensamiento poskeynesiana argumenta que no se debe considerar al ahorro como determinante de la inversión, si no que por el contrario son las inversiones las que forman el ahorro necesario para su financiación, por lo que el ahorro se ajusta a las variaciones en el nivel de producción por medio del efecto multiplicador que tiene la inversión sobre la demanda.
Los aportes realizados por Kalecki y Keynes, permiten argumentar desde el enfoque poskeynesiano, que una disminución del ahorro de las empresas y por lo tanto del ahorro total de la economía nacional como consecuencia del aumento en los costos de producción generado por un incremento en los salarios, al convertirse en un mayor consumo de los hogares y una mayor demanda efectiva incentivaría la generación de inversión adicional. A su vez, el crecimiento de la inversión provocaría la activación del conjunto de mecanismos que dan lugar a un mayor nivel de empleo, consumo y producción. Así, desde la visión poskeynesiana la disminución del nivel de ahorro total como consecuencia del aumento del consumo de los hogares causado por el incremento en el salario mínimo real, conduciría a un aumento de la tasa de crecimiento de la economía.
Como lo dicen Arestis y Sawyer (Arestis, Dunn, & Sawyer, 1999), hasta el momento las ideas de la escuela de pensamiento poskeynesiano que reúne los aportes claves de John Maynard Keynes y Michal Kalecki sobre la demanda efectiva se han tratado como un solo conjunto, sin embargo, en la economía postkeynesiana existen unos temas centrales que incluyen una preocupación por la historia, la incertidumbre, los temas distributivos y la importancia de las instituciones políticas y económicas en la determinación del nivel de actividad en una economía. Dichos temas han sido comprendidos y aceptados de diversas formas, y en la pretensión de tratar de agrupar a los diferentes se podrían distinguir principalmente tres grupos: El primero está compuesto por autores que pretenden conectar el estudio de la demanda efectiva con los problemas de información, la existencia de incertidumbre y el proceso de formación de expectativas. El segundo grupo, al que pertenecen aquellos autores que condicionan la demanda efectiva y en especial la demanda de consumo por una distribución de la renta fruto de la naturaleza conflictiva de las relaciones sociales y las expectativas futuras de beneficios, al tiempo que tiene presente de manera especial las expectativas de información de las decisiones presentes; esté enfoque
se encuentra relacionado con las ideas de Michal Kalecki y es muy cercano al pensamiento marxista, el cual desde la perspectiva analítica trata de comprender como se reproduce bajo el modo de producción capitalista la relación de dominación de clases (Kalecki, 1976). Y finalmente un tercer grupo, que se compone de aquellos que se encuentran relacionados con el llamado “Viejo Institucionalismo”, los cuales permiten comprender la importancia que tienen elementos de reflexión en las economías de mercado.
Consumo e ingresos
Por otra parte, en el desarrollo de la teoría económica alrededor del comportamiento del consumo, se destaca principalmente el modelo formulado por John Maynard Keynes (Larrain B. & Sanchs, 1994), la hipótesis del ingreso absoluto que se basó en tres supuestos básicos: una propensión marginal a consumir que se encuentra entre cero y uno, la propensión media al consumo disminuye cuando aumenta el ingreso, finalmente que el ingreso es el principal determinante del consumo y la tasa de interés no desempeña un papel relevante. Por lo tanto, solo un incremento en el ingreso agregado menos impuestos se convierte en un incremento en el consumo.
A pesar de que inicialmente la función de consumo de Keynes fue aceptada, varios estudios y trabajos demostraron el no cumplimiento del supuesto de que la propensión media al consumo disminuye cuando aumenta el ingreso; al tiempo que señalan la existencia de dos funciones de consumo: una de corto plazo donde se cumple el supuesto de que la propensión media disminuye cuando aumenta el ingreso; y la otra de largo plazo, donde la propensión media a consumir permanece constante, al aumentar los ingresos. El punto relevante de esta hipótesis, es que tiene en cuenta el efecto ingreso corriente sobre el consumo. Sin embargo, para Milton Friedman, el hecho de omitir dentro del análisis la intertemporalidad en la toma decisiones restringe la bondad de pronóstico de este tipo de modelo, y lo lleva a proponer la hipótesis del ingreso permanente, que se sustenta en la siguientes hipótesis: el consumo de hoy depende de las expectativas del ingreso futuro en promedio; el individuo elige su nivel de consumo intertemporal de tal manera que se suavice a través del tiempo; y una condición de optimalidad es que entre los diferentes periodos las tasas marginal de sustitución sean iguales entre sí. Esta teoría enfatiza en que el ingreso de la gente experimenta variaciones aleatorias y temporales de un año a otro; según Friedman, el ingreso actual es igual a la suma de sus dos componentes, el ingreso permanente y el ingreso transitorio, al igual que el consumo actual. De acuerdo con lo anterior, el componente permanente del ingreso reflejaría aquellos factores determinísticos como el capital humano acumulado y el componente transitorio del mismo reflejaría fluctuaciones accidentales.
Por lo tanto según Friedman, el consumo depende fundamentalmente del ingreso permanente, porque la gente utiliza el ahorro y los préstamos para equilibrar el consumo ante variaciones transitorias del ingreso; tenemos entonces que los consumidores gastan su ingreso permanente, pero ahorran la mayor parte de ingreso transitorio en lugar de gastarla. Con referente a la política económica, esta hipótesis considera que habrían efectos directos no solo a través de la tasa de interés, debido a que en la percepción y conducta de los consumidores el tipo de choques es importante, por lo cual estos determinan cambios en los niveles de consumo y de inversión; de modo que si se anuncia, por ejemplo, una reducción en los impuestos o en la tasa de interés, ambas de carácter permanente, el comportamiento del individuo es distinto, a que dicha política se percibiera como transitoria.
Vale la pena destacar los aportes de Fisher (Larrain B. & Sanchs, 1994), el cual ilustra cómo los consumidores racionales toman decisiones intertemporales, es decir, decisiones que involucran diferentes períodos de tiempo; por lo que, el consumo actual depende sólo del valor presente de la renta a lo largo de la vida, y cuánto gana en cada período es irrelevante ya que el consumidor puede ahorrar o endeudarse entre períodos. Sin embargo, en la teoría de la elección intertemporalidad de Fischer si el consumidor se enfrenta a restricciones crediticias o restricciones de liquidez, entonces puede no ser capaz de aumentar su consumo presente y su consumo se puede comportar como en la teoría Keynesiana, aun cuando sea racional y previsor.
Por su parte, la hipótesis del ciclo de vida propuesta por Franco Modigliani, expone que el ingreso varía sistemáticamente a lo largo de la vida de la gente y que el ahorro permite a los consumidores trasladar parte de sus ingresos de las épocas de la vida en que estos son altos, a otras en que son bajos. Reconociendo de esta forma que las decisiones de consumo están condicionadas a la evolución futura del ingreso, adicionando al análisis factores como la edad y los recursos disponibles, es decir que el consumo se encuentra explicado además del ingreso esperado por las posibles necesidades del individuo a lo largo de su vida. Para llegar a estos resultados la hipótesis del ciclo de vida supone que una razón por la que el ingreso varia a lo largo de la vida de una persona es la jubilación, la renta disminuye para la persona cuando se jubila, por lo que para poder mantener el consumo después de su jubilación la gente debe ahorrar durante años de trabajo.
Enfoques antagónicos
El análisis del pensamiento neoclásico sugiere que incrementos en el salario mínimo real tiene efectos negativos en la economía nacional, específicamente en el empleo, la demanda y el consumo de los
hogares. Dicha posición se trata de una construcción lógica y aparentemente coherente explicada en la eficiencia económica del mecanismo de precios dentro del mercado de trabajo (que se supone cumple con las condiciones de competencia perfecta). El discurso neoclásico justifica la reducción o eliminación de las rigidices, como el salario mínimo, argumentando que así se lograría el adecuado funcionamiento del mecanismo de precios al interior del mercado de trabajo, y por lo tanto la eficiencia económica, lo cual se traduciría en mejores niveles de empleo e incentivaría una mayor producción.
En contravía a lo anterior, Keynes (Keynes, 1956) sostiene que la demanda efectiva es la que determina la producción efectivamente realizada y la cantidad de empleados oscilará con esta producción efectiva, debido a que las empresas no demandan más trabajo cuantos más baratos venden su fuerza de trabajo los trabajadores sino cuanto más les requiere el mercado de lo que producen, argumentando de esta forma que la demanda de trabajo depende más de la demanda efectiva que del salario real como precio de la fuerza de trabajo. Así, desde la visión poskeynesiana una disminución del salario real implica una reducción del poder adquisitivo de los trabajadores y una contracción del consumo de los hogares, lo que reduciría la demanda efectiva y por lo tanto los niveles de empleo (Hein & Tarassow, 2008); mientras que un incremento del salario real provocaría un crecimiento del consumo de los hogares y la demanda efectiva, y por lo tanto una disminución del desempleo, que debería traducirse en un mayor nivel de bienestar dentro de la economía.
Según Lavoie (Lavoie, 2005), desde la perspectiva neoclásica para poder gozar de mayores beneficios en el largo plazo es necesario sufrir y acomodarse a la abstinencia, y una reducción en el nivel ahorro de la economía nacional restringe el acceso al crédito por parte de los empresarios desincentivando la inversión que provocaría un recorte en la tasa de crecimiento de la economía. De acuerdo con lo anterior, el pensamiento neoclásico permite sustentar que un incremento en los salarios reales posiblemente tendría un efecto negativo sobre la tasa de crecimiento de la economía, por medio de la reducción en la tasa de ahorro de la economía como consecuencia del menor nivel de ahorro que tendrían las empresas por el incremento en los costos de producción.
Para Kalecki (Kalecki, 1976), lo que es ventajoso para un empresario aislado no lo es necesariamente para el conjunto de los empresarios considerados como clase y al considerar de manera individual la forma como una reducción en los salarios incrementaría los beneficios por el abaratamiento de los costos de producción para cada empresa, los autores neoclásicos no tienen en cuenta que si la reducción de los salarios es generalizada mientras las empresas incrementan sus beneficios y sus precios
se mantienen fijos (como en el caso de una reducción en el salario mínimo real), la demanda por sus productos sería menor y venderían menos, y no por ello van a aumentar sus beneficios.
De esta forma, de acuerdo con Kalecki las conclusiones obtenidas por los autores neoclásicos alrededor de las implicaciones que tienen variaciones en los salarios reales dentro de la economía nacional, se deben a un error vital del análisis neoclásico el cual no tiene en cuenta que el efecto inmediato de una reducción en el salario real no es el incremento en la demanda de trabajo, sino la contracción del consumo de los hogares.
Los países latinoamericanos después de varios años aplicando las políticas de flexibilización promovidas por el Consenso de Washington, las cuales según Williamson (Williamson, 2000) se refieren al conjunto de políticas de común asesoramiento fundamentadas en los postulados neoclásicos y recomendadas por los organismos multilaterales con sede en Washington a los países de América Latina a partir de 1989. Aunque supuestamente mejorarían el funcionamiento de la economía del trabajo, es decir iban a reducir el desempleo; Stiglitz (Stiglitz, 2003) sostiene que en los hechos el porcentaje de desempleados aumentó de forma persistente, además de que se presentó una creciente informalización del empleo.
De acuerdo con Williamson (Williamson, 2000), el Consenso de Washington “muy conscientemente evitó las políticas redistributivas, en la opinión de que el gobierno estadounidense no había llegado a un consenso sobre su conveniencia”; es decir, que dichas políticas incluyeron un énfasis limitado en lo social y no centraron su atención en la distribución del ingreso o en los efectos distributivos de las políticas, lo cual pudo agravar la situación de desigualdad en la distribución de la renta de los países latinoamericanos.
Para Kalecki, el dogma de la competencia perfecta constituye uno de los supuestos más irrealistas e imperfectos, lo cual lo “convierte en un mito peligroso cuando se olvida su estatus real de modelo cómodo” (Kalecki, 1976).
Conclusiones
Dentro del recorrido teórico y la exploración de los trabajos investigativos se hallaron posiciones contrarias alrededor de los efectos del salario mínimo real en la economía, la existencia de vacíos en el
estudio de sus posibles consecuencias sobre la demanda interna y específicamente sobre el consumo de los hogares. Esto muestra que la discusión sobre el tema aún no está resuelta y que dentro de la literatura económica colombiana en la actualidad no existe pleno acuerdo sobre las consecuencias macroeconómicas que tienen variaciones del salario mínimo real.
Las variaciones en el salario mínimo real han estado acompañadas por comportamientos similares del consumo de los hogares. Los periodos en los cuales se registran los mayores crecimientos promedios multianuales en el salario mínimo real han estado acompañados de una evolución similar del consumo de los hogares, y por el contrario, cuando el salario mínimo real registra las menores variaciones promedio multianuales la dinámica del consumo de los hogares se debilita, reduciendo su crecimiento. En la economía colombiana durante las últimas cuatro décadas, la evidencia empírica muestra que el salario mínimo real ha tenido una relación directa con el consumo de los hogares, indicando que no se ha cumplido la relación negativa entre el salario mínimo real y el consumo de los hogares sugerida por la teoría económica neoclásica, y permite poner en duda la efectividad de las políticas que buscan inmovilizar o reducir el valor del salario mínimo real arguyendo que su incremento provoca un efecto negativo para la actividad y el crecimiento económico. No obstante, a pesar de que el salario mínimo real es un tema complejo que requiere mucho cuidado, los resultados expuestos en este artículo respaldan los planteamientos poskeysianos expuestos por Kalecki, según los cuales incrementos del salario mínimo real incentivan un crecimiento económico justo y sostenido por medio de su incidencia en el empleo, el consumo de los hogares, la demanda efectiva, la distribución de la renta, la producción y el crecimiento económico.
Referencias bibliográficas
- Arestis, P., Dunn, S., & Sawyer, M. (1999). Post Keynesian economics and its critics. Recuperado el 12 de 07 de 2010, de Journal of PostKeynesian Economic: http:// search. ebscohost .com / login. aspx ? direct = true&db Banco Mundial. (2019). Índice de Gini - Colombia. Recuperado el 2019, de https: // datos .bancomundial .org /indicador/SI.POV.GINI?locations=CO&view=map Conmmendatore, P., Salvatore, D., Panico, C., & y Pinto, A. (2003). Keynesian theories of growth. Obtenido de Massachusett, Edward Elgar Publishing Limited: http://books.google.com.co/ books?id=1cWs OSMQoJAC&hl=es Hein, E., & Tarassow, A. (2008). Distribution, aggregate demand and productivity growth–theory and empirical results for six OECD countries based on a post-Kaleckian model. Obtenido de Working Paper, No 18, Macroeconomic Policy Institute: http://www.boeckler.de/cps Kaldor, N. (1955). Alternative Theories of Distribution. Obtenido de The Rewiews of Economic Studies: http://links.jstor.org/sici?sici=0034-6527%281955%2F1956% 2923%3A2 %3C 83% 3AATOD%3E2.0.CO%3B2P
- Kalecki, M. (1976). Economía Socialista y mixta: Selección de ensayos sobre crecimiento económico. México D.F: Fondo de Cultura Económica.
- Keynes, J. M. (1956). Teoría General de la Ocupación, el interés y el dinero. México D.F: Editorial Hornero.
- Kuznets, S. (2005). Economic growth and income inequality. En: American Economic Review. Obtenido de http://www.fundacionsistema.com Larrain B., F., & Sanchs, J. (1994). Macroeconomía en la economía global. 2da edición. Buenos Aires (Argentina): Pearson Education.
- Lavoie, M. (2005). L'économie Post-Keynésienne Penser Seul Antidote. Recuperado el 09 de Noviembre de 2019, de http://www.econ.nyu .edu/user/ ludvigso ns/eqprem1.pdf LOAIZA, S. &. (2008). Salarios, demanda agregada y desempeño económico en Colombia: un debate no resuelto.
- Medellín: Universidad de Antioquia.
- Lora, E., & Herrera, A. M. (1993). Macroeconomía del salario mínimo. Fedesarrollo.
- Mochon Morcillo, F., & Beker, V. A. (2008). Economía. Principios y Aplicaciones. Argentina: McGraw Hill editores.
- Pobreza monetaria en Colombia. (2018).
- Recuperado el 2019, https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/condiciones_vida/pobreza/2018/bt_pobreza_monetaria_18.pdf
- de
- Rey, C. (2008). Aproximaciones Teóricas Y Empíricas A La Relación De Causalidad Entre Desigualdad Y Crecimiento: Un Análisis Para Colombia 1985-2006. Revista Palobra.
- Samuelson, P., & Nordhaus, W. (2001). Macroeconomía. McGraw Hill/Interamericana de España editores.
- Serrano, F. (2006). onfrontaciones Monetarias: Marxistas y Post-keynesianos en América Latina. Buenos Aires (Argentina): Clacso Libros.
- Stiglitz, J. E. (2003). El rumbo de las reformas. Hacia una nueva agenda para América Latina. Obtenido de http://www.eclac.org/ Williamson, J. (2000). What Should the World Bank Thinkabout the Washington Consensus? Recuperado el 2019, de The World Bank Research Observer: http://wbro.oxfordjournals.org/conte nt/15/2/251.short
Cómo citar este artículo
Toscano Hernández, A. E., Agámez Polo, L. J., & Camacho Alvis, E. C. (2021). Salarios, empleo, demanda y producción: enfoques antagónicos en la teoría económica. Revista Estrategia, 1(1), 46-57.
Este artículo está bajo una licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.